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Introducción

22 Ene

DICCIONARIO DE NOMBRETES

Por Silvano Corujo Rodríguez
Presidente de la Asociación cultural MAJADAS de MINA

En la historia, como en la vida, lo pequeño puede dar idea de lo grande, y lo meramente anecdótico, puede ayudar a conocer lo principal. De ahí el valor fundamental del nómbrete.

El nómbrete, aparte de representar una solución en pro de la optimización del uso de los canales naturales de comunicación, en efecto, expresa, en forma sintética, la relación de una persona connombretes hechos, costumbres, usos, prejuicios, supersticiones, modas o caracteres.

De la misma manera, nos transforma en personajes de la comedia que, en el teatro de la vida, nos toca inexorablemente representar o, simplemente, amplifica nuestros rasgos caracterizadores.

Este diccionario de nombretes trata de las señas de identidad de cientos de familias batateras que, por primera vez aparecen recopiladas, e incluye una somera explicación del origen de cada término, lo que le da un contenido anecdótico a un trabajo que ha costado más de cuatro años.

El elevado número de apodos demuestra la importancia del uso del nómbrete y pone de manifiesto los rasgos teatrales de las gentes de este pueblo.

El origen de los nombretes es diverso. Los hay que se refieren bien a la costumbre de apocopar, no siempre de forma muy afortunada, los nombres de algunos recién nacidos como, por ejemplo, Filio, o bien aluden a profesiones, entre los que podemos citar: Carretero, Herrero o Latonero.

Luego estarían los afectivos, tales como, Amoroso, Cupido o Macho. Otros afirman la personalidad como es el caso de Claro o Solo.

Junto a éstos nos encontramos los irónicos, basados en los defectos del prójimo, por ejemplo, Cojo, Greña o Tuerto. También tenemos los de animales: Burgao, Gato o Quíquere; los de plantas como Batata, Pargana o Tomillito. Y, cómo no, los de prendas de vestir: Cachucha o Zoleta.

Mención aparte merecen los que se podrían calificar de vergonzantes, que son los menos, ¡a Dios gracias!, entre los que figuran Sieteculos, Culo y Medio o Cagao, y algunos tan expresivos como Pollavidrio o Culobicho.

El diccionario incluye otras perlas como Huevón, Escarranchada, Cogote Fino o Cuellito Planchado.

Por último, los fenómenos de masas también han originado nombretes: Carrancho, Míster Chuche o Wikingo. La mayoría de estos nombretes se han ido transmitiendo de generación en generación y, aún hoy, muchos continúan vigentes como si de títulos nobiliarios se tratara.

El diccionario consta de un total de 452 nombretes con la explicación del origen más probable. Pensamos que son todos los que están, pero pedimos disculpas por si no están todos los que son.

Al realizar este trabajo, la asociación cultural MAJADAS DE MINA no ha tenido otra intención (según nuestra opinión, buena y positiva) que la de conservar esta faceta de la historia del pueblo de San Bartolomé.

Ni que decir tiene que en este diccionario se mantiene el más exquisito de los anonimatos acerca de los nombres propios de personas. Como podrán comprobar, habríamos podido extendernos mucho más en el origen de cada uno de los nombretes, no obstante, hemos preferido reducir la explicación al máximo, con el fin evitar cualquier tipo de pista o alusión al interesado.

San Bartolomé, Lanzarote, 17 de septiembre de 2002

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