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Cosas de seña María

30 Ene

Por Reyes Tabares Betancort

Fuente: Recuerdos y vivencias

Toda vestida de negro, ya mayor, muy delgada, casi siempre con una tos profunda, esa era seña María. EllReyes tabaresa des­pachaba en una lonja pequeña, que también hacía las veces de una cantina. Era muy comedianta, tenía buenos golpes. Contaba que un día de madrugada, seño Ambrosio fue y le pidió que le despachara un vaso de vino grande, ella casi a oscuras, en el cuartito de atrás, sin darse cuenta, en vez de ponerle vino, le puso alcohol y el hombre se lo jincó de un tanganazo. Ella se puso más amarga que los chochos en ver al pobre hombre quemándose, asfixiado y más encarnado que un tomate, lo sentó en una banca y le empezó a abani­car con el delantal que tenía puesto y con la libreta de apun­tar los fiados. “Casi no viene en sí”, decía, “todo mi afán era agarrarlo para que saliera para afuera”, pero era demasiado peso para ella sola, “cuando el hombre estuvo más fresco salió tontiniando”.

Decía que a la lonja iba de todo, pero que era gracias a que algunas iban de relance, porque compraban fiado y nunca le pagaban, y que encima, le decía que era una rati­ñera. También contaba que un día la vino a buscar un señor de Soo, que ella no sabía quién era, ni cómo se llamaba, no le conocía de nada, él le dijo que venía a buscarla porque la había ganado jugando a la baraja. Fue que el marido perdió todos los cuartos que tenía y la jugó a ella y la perdió tam­bién. “Yo estaba barriendo allí afuera”, decía “y tenía la escoba en la mano, le dije que si no se me quitaba delante, le partía el pírgano en las ternillas, pero el hombre insistía en que me fuera con él porque así había sido el trato del juego”. Ella le dijo que reconocía que el marido era un chafarmeja y un vicioso; “pero que voy hacer si me tocó esa desgracia, me la tengo que aguantar, no me queda otro remedio. Y usted, salga de aquí ahora mismo, porque sino doy parte a la guardia”. El hombre se montó en su burro y se marchó para Soo.

Estas eran algunas de las cosas que contaba seña María, no sé si serían ciertas, lo que sí sé es que parecían serlo, por lo seria que ella se ponía al contarlo.

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Publicado por en enero 30, AM en Recuerdos

 

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