RSS

Misas de la luz

volver

El sentimiento religioso marcó, desde los comienzos de su vida, la personalidad de don José María Gil. Es bien apreciable la influencia que en él ejerció su hermano mayor, el sacerdote don Antonio. Y los recuerdos de su Gáldar natal, de la postración a que le obligó la parálisis qué padeció entre los 18 y losJose-M 20 años, el ambiente recogido de la Real Villa de Teguise, en que vivió, continuaron durante toda su existencia por muchas que fueran las influencias externas, las distintas profesiones que ejerció, así como sus relaciones sociales.

Entre los recuerdos más entrañables de José María Gil no puede extrañar que se encuentren los de las “misas de la luz”.

Se salía de madrugada, rompiendo el alba. Sobre las cuatro de la maña­na estábamos todos, pequeños y jóvenes, en pie, para participar en esas celebraciones, esas nueve “misas de la luz”, previas a la Natividad, tradición que parece haberse perdido.

José María Gil se integraba en el “rancho” en esas nueve “misas de la luz” tocaba el violín. Don José María se conmueve cuando recita un poema que -nos cuenta- oyó a un anciano en San Bartolomé, y al que acompañaban varios instrumentistas, entre ellos uno de sus hijos, Pedro, ya fallecido. Ese poema, “Viaje de la Sagrada Familia”, lo recuerda íntegramente don José María Gil.

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: