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1998

volverPREGÓN DE LAS FIESTAS DE  “SAN BARTOLOMÉ ” 1998

         Por REYES TABARES BETANCOR

Nuestro pueblo está en fiestas, hay que pregonar. Es la fiesta grande de nuestro Patrono San Bartolomé, distinta a otras, donde nada parece igual, también distintas a la de hace unos años. Por eso también quiero pregonar ese pasado que va quedando oculto en el recuerdo.

San Bartolomé ha sido un pueblo agrícola, donde se recogían muchas papas, batatas, sandReyes Tabaresías…

Por la Vega Machín, la Quinta, las Vistas, toda esa zona era de sembrado, con un precioso colorido de las lindas amapolas que parecían tapices pintados por el mejor pintor.

Un poco más hacia el naciente de la “pared la reina” está el Morro Palomo, más abajo los beberos y al Iado frente a nuestro pueblo están los cercados viejos, por allí se plantaban tomateros, meloneros… Todo esto representaban muchos esfuerzos y sudores de unos hombres y mujeres que supieron mantener esa lucha con la naturaleza, por los grandes ventorales, fuertes solajeros y muchas veces las lluvias se quedaban en pequeñas borrascas o algunas pelusas como a veces decían. Y ellos con constancia, con afán de poder recoger esos preciados y sabrosos frutos que era el sustento de la familia.

Y llegaban las fiestas del pueblo, eran días de descanso, días de familia, de algarabía popular, días de compartir, porque entre todos había que hacer la fiesta y verse todos juntos. Sentían la necesidad de conocerse mejor y estar más unidos, de prestarse sus cosas, de ayuda mutua y prueba de ello era que la casa de cada uno era construida con la ayuda de todos, porque todo eso es ser un pueblo, hacer fiestas.

En estas fechas había aires y olor a fiestas, sus casas eran albeadas con la cal blanca traída de la calera, comprando media fanega en casa de Manuel Herrero o casa “Seña” María y la escoba de albear en la lonja de Rafael “Carrera” y María Cordobés que estaba un poco más arriba de la “esquina Parra”, por allí por las ventas.

Había olor a tela nueva, era el día de estrenar el traje, llevar la tela a la costurera, casa de las hijas de Don Tobías, eso se lo oía decir a mi madre o casa de las de “Seña” Nieves para que lo pudiera terminar para el gran día de San Bartolomé.

Tenían que traer las cepas de Chimidas o Juan Bello para preparar el amasijo, limpiar bien la amasadera y hacer aquel rico y oloroso pan y las tortas de millo, tampoco podía faltar para ese día el pan de rey, la mistela o la copita de “anisao”.

Se respiraba a fiestas, Rafael zapatero que era el sacristán dejaba las punteras a medio poner, eran las doce del mediodía, había que repicar las campanas ocho días antes del día del Santo también se oía la descarga de voladores, todo era pregonar que estábamos en fiestas.

Eran días de algarabía, de folklore, los timples y guitarras dejaban sonar las bonitas coplas cantadas y bailadas por, la agrupación Ajei, nacida a principios de los años cuarenta, que’ sirvió de modelo a otros grupos que se fueron formando en los años sucesivos. Vaya mi mejor y sincero recuerdo para todos sus componentes desaparecidos, con los cuáles pude compartir con ellos esos ratos alegres porque también pertenecí a dicha agrupación.

No podía faltar el teatro con Doña Lola Ferrer,  Eulogia  González con sus Raíces del Pueblo, y ya en víspera de la fiesta la recuerdo preocupada para que la comedia estuviera bien ensayada, ir preparando todo lo que hacía falta, pidiendo la cofia de la criada, la sotana para el señor cura, el trozo de cortina para el escenario, el terno del señorito, quería tenerlo todo a punto para que no faltara el teatro de la fiesta.

Esos días se vivían con mucho entusiasmo y alegría, esa alegría que nos dejaba ver pasar a los gigantes y cabezudos con la diana floreada, participando niños y mayores, escuchar el repique de campanas, las banderitas de colores los ventanillas de palmas, las ruletas en la plaza,

San Bartolomé, mi pueblo, antiguamente aldea de Ajei, al pie de la montaña Mina que ha sido testigo de tantos acontecimientos a lo largo de la historia, acontecimientos alegres otros no tanto y otros que han hecho llorar con nostalgia al recordar tantas. experiencias vividas de nuestros antepasados, que con tanto amor y sacrificios siempre quisieron lo mejor para nosotros y para nuestro pueblo, ha sido también testigo de esos fuertes temporales que arrastran el jable que viene de Famara camino a Playa Honda, nuestra playa en ese entonces con pocas casas y muy limpia y las bandadas de gaviotas anidaban en los riscos, caminaban por la orilla, revoloteaban y se posaban en las barcas, Hoy todo es distinto, pero si quisiéramos que estas fiestas tengan el mismo sabor que hace unos años, que nos brindemos gustosos a participar  en ellas, que nuestro Patrono San Bartolomé derrame sobre nosotros su bendición para que ablandemos los corazones y dejar escuchar los sentimientos, porque esos sí que saben dar verdaderas razones. Sé que es una utopía pero deberíamos ser como niños donde no haya odios ni rencores, sino amistad sincera porque esa es la base principal para celebrar una auténtica fiesta. Que no falte la sana convivencia con los actos a celebrar, que todo eso sirva para unimos más, conocemos mejor y queremos un  poquitito más cada día.

Que los jóvenes de nuestro pueblo no dejen de participar en estas fiestas, que disfruten de la alegría sana, que contagien a los demás con su testimonio e ilusión y ganas con que participan, que las folías, las isas las cantemos con los que cantan y las bailemos con los que bailan, que son días de diversión, de descanso, de disfrutar con la familia, amigos y visitantes que quieran unirse y participar con nosotros.

Que no les falte a nuestros muchachos el calor de los aplausos en todas esas competiciones del deporte para que sigan creciendo fuertes y sanos en mente y espíritu, porque son ellos los que dentro de unos años tendrán la responsabilidad de nuestro pueblo. Que vean ejemplos a seguir, bien sabido está que ellos nos imitan, que tengan claro los valores de las personas, que a las personas no se miden por lo que tienen, que las cosas materiales no se deberían comparar con los valores del ser humano, esa sería la mejor herencia que podrían heredar de nosotros, la que muchos de nos nosotros hemos heredado de nuestros mayores.

Llega el día principal del Santo Patrón, la Iglesia huele a flores a incienso, la comunidad parroquial prepara con entusiasmo la celebración de la Eucaristía donde los cristianos se reúnen para fortalecer la fe y el compromiso. Nuestra Parroquia en sus doscientos años recién cumplidos de historia, esa historia que es lo que se va haciendo día a día en cada uno de nosotros y en la vida de nuestro pueblo.

Aprovecho gustosa esta ocasión para saludar a todas las familias de nuestro pueblo y desear de todo corazón que nuestro patrono San Bartolomé derrame alegría y esperanza en nuestros hogares, porque sé que son días de añoranzas, de nostalgias, que sólo oír el comienzo de una copla nos viene a nuestra mente tantos y tantos recuerdos que es inevitable que los ojos se nublen por las lágrimas que son las que alivian el corazón. Que de nuestro patrono nos llegue el consuelo y que bendiga siempre la andadura de nuestro pueblo.

REYES TABARES BETANCORT

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