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Barrio La Molina

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Por Facundo Perdomo
Cronista Oficial

Fuente: Lancelot 18-04-2003- nº 1.030

He aquí un nombre legítimo que tiene uno de los barrios de este pueblo de San Bartolomé. Esta referencia no consta en su demografía padronal del Ayuntamiento pero sí se localizan los habitantes del mismo en las calles que moran y convergen: Halcón y Tisalaya.

Del municipio de Haría vino el molinero de la misma. Allí nació en el año 1846 y por nombre tenía MANUEL DE LEÓN BETANCORT, era hijo de don Antonio de León y de doña María Betancort. Falleció en esta localidad el día 2 de enero del año 1946. Saque la cuenta el lector y su mente le dirá que en su adiós a la vida tenía 100 años de edad.

Era el señor MANUEL religioso practicante. A la iglesia de La Plaza acudía a gozarse la Eucaristía todos los domingos. Estaba casado con doña Elena Clavijo Alpuín de cuya unión matrimonial nacieron cinco hijos: Manuel, Leandro, Rafael, Candelaria y Sofía. Cuando aconteció su óbito su domicilio era la calle de Halcón n° 16 al principio de este escrito aludida.

La Molina era de unas características elegantes por su entramado artesanal. De madera y color rojo eran sus cuatro aspas de hechura rectangular cuyos lados se estrechaban a medida que llegaban a su confluen¬cia vertical. Que con el picado de las piedras y el azote del viento conseguía la molturación de los granos: millo, el trigo y la cebada. Buen gofio, la gente decía, hace el señor MANUEL. Y por su vecindad se advertía que no era día de molienda porque “estaban picando las piedras”. Alguna que otra vez venía un carpintero de Arrecife, dicen que era alto y con cachucha, a arreglar alguna de las aspas que el viento rasgara.

Cuando se hacían las doce del mediodía, el señor MANUEL tocaba una caracola marina para que su hija SOFÍA dispusiera el envío de la comida pues ésta vivía en la calle de Calderetas a unos cien metros de distancia.

Era una singular noticia cuando por aquellas alturas de La Molina cantaba un alcaudón. Ya que las madres de aquel lugar hacían esta plegaria: “Alcau¬dón, alcaudón, si me traes buenas noticias, vete con Dios”. Y las noticias eran las cartas que de la Guerra Civil llegaban a la cartería del SEÑOR GERVASIO VILLALBA GUADALUPE, cartero en el ayer calle de Travieso, y estaba casado con DOÑA SOFÍA DE LEÓN CLAVIJO, que procrearon una gran familia: de buena gente. Y en mérito a la alusión, digo de todos sus nietos: únicos y muy conocidos.

 

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