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Notas sobre el barrio de El Lajar

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Por   MARGARITA MACHÍN ROCÍO

Fuente: Programa de Fiestas San Bartolomé 2007

Con estas notas quiero recuperar el pasado, el espacio y las gentes, que conformaron y amaron, con sus costumbres y tradiciones, el barrio de El Lajar. Gracias a un Padrón de habitantes de 1924, al Registro Fiscal de 1926, y a la memoria de mis vecinos podemos revivir las viviendas y familias de esa época.

El barrio de El Lajar, hoy calle San José de Calasanz, está situado al sur de San Bartolomé.

Comienza en la calle José Mª Gil y converge con la General Franco. Entre la primera casa y la última se extiende una longitud aproximada de unos 500 metros. Antiguamente desde cualquiera de las viviendas se podía contemplar un extraordinario paisaje: Güime, Playa Honda, Arrecife. Entre otras cosas la llegada del Correo, se vislumbraba desde que empezaba a despuntar por las Vistas de Tías con su singular silueta blanca arribando a su destino. En los años 40, cuando empezó a operar el aeropuerto también se sentía la llegada o despegue de los aviones no sólo por la figura o ruido ensordecedor que hacían sino por la polvareda que se levantaba al realizar alguna de estas maniobras.

Calle de gentes sencillas, con usos y costumbres tradicionales vinculados al mundo de la agricultura, y donde predominaba el carácter de convivencia familiar y de vecindad de los escasos habitantes que por entonces había. Aún permanece en el recuerdo la estampa de los hombres y mujeres aventando el trigo en las eras donde los burros y camellos arrastraban el trillo para que el grano se desgranara. En la época de lluvias se preparaban las alcogidas para que el agua caída fuera a depositarse a las múltiples maretas y aljibes existentes. Además no había acontecimiento social-bodas, fiestas o entierros donde no se congregara toda la vecindad.

Con esta breve reséñame gustaría rendir un pequeño homenaje a aquellas personas que de alguna manera han contribuido al desarrollo social, cultural y económico del barrio. Entre ellas destacar la familia Bermúdez Betancort, ‘La gente de El Lajar”, que era así como se les conocía en el pueblo. Todavía recordamos su generosidad cuando unos vecinos nuestros fueron desalojados de sus viviendas, obligándolos a vivir en la calle, y como esa familia Bermúdez compraron dichos terrenos y les proporcionaron de nuevo un humilde hogar, donde vivir y criar a sus hijos. También destacó Doña Eulogia González Corujo, por su gran labor social y cultural, sobre todo en el teatro y la enseñanza. El pueblo en agradecimiento perpetuó su laboren el rótulo de una calle y la nombró Hija Predilecta en el año 2003.

Hoy, la fiebre desmesurada del progreso, el exceso de construcciones, la confusión entre cantidad y calidad, y las transformaciones radicales tratan de borrar la cultura que con tanto trabajo y esfuerzo fijaron nuestros antepasados. Esta reflexión se debe tener presente para el cuidado y el respeto a los valores tradicionales y la conservación del paisaje, que nuestro esfuerzo se vuelque en recuperar y mimar nuestra identidad, cuidar el legado recibido para su transmisión integra a nuestros descendientes.

Margarita Machín Rocío

Padrón de Habitantes de 1924lajar

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