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San Bartolomé de Ajey, un enfoque diferente (y V)

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Por  Silvano CORUJO RODRÍGUEZ.
Presidente de la asociación cultural “Majadas de Mina”

Fuente: La Voz de Lanzarote.-   17 de Julio de 2002

Me baso, por último, en la realidad de que tanto Ajey, por un lado, como Teguei, por otro, tienen individualidades propias, sin mezcla ni confusión, como dirían los clásicos. Teguei nada tiene que ver, en ningún sentido, con Ajey. Los espectros fonéticos de ambos términos, tal como los expresa ortográficamente el ingeniero Torriani, se parecen como la noche y el día, cosa fácilmente comprobable en cualquier laboratorio de acústica, contrariamente a lo publicado por algún estudioso.

De acústica, precisamente, es la cuestión. Torriani no tenía otra referencia que la captada por su sentido del oído. En aquel tiempo no se disponían letreros en las entradas a los pueblos, no se escribía, no había ni documentos ni archivos en la isla. Él era de los pocos que sabía escribir y eso fue lo que hizo: traducir a letra impresa lo que él escuchaba de oídas a los habitantes del lugar. Habitantes que, para más inri, no pronunciarían de la misma manera dada la diversidad de procedencias. En cualquier caso, lo escrito por Torriani nos indica la pronunciación de entonces y no, como es obvio, la de ahora. Nada se le debe reprochar por el hecho de que hoy pronunciemos Muñique en lugar de Muñiq, o Tiagua en lugar de Tiago, por citar dos ejemplos. De aquí nuestro profundo agradecimiento por haber sido eslabón en pro de la preservación de las cosas, hechos, costumbres y sucedidos de nuestros ancestros.

En los tiempos de Torriani, según él mismo relata en su ”Descripción”, como resultado de las cabalgadas promovidas por los sucesivos señores de Lanzarote, la mayoría de los habitantes de la isla eran de diverso y reciente origen beréber. No hay que olvidar, a mayor abundamiento, que a la hora de manejar los datos proporcionados por Torriani, estamos ante un hombre de mentalidad científica, es decir, ante alguien que tiende a aceptar como veraz sólo aquello que puede ver y comprobar, lo que se trasluce cuando dibuja, escribe o narra.

Torriani al referirse a un lugar habitado lo distingue con exactitud dibujando unas figuras a modo de casitas. Por eso sabemos que Teguei fue un núcleo de población, al igual que Guime, que lo sigue siendo, o lago, que lo fue también. Sin embargo, Teguei no es citado por ningún otro autor de la época en sus mapas. Lo que señala que habiendo sido lugar poblado, desapareció o se trasladó de lugar antes de 1630, fecha del mapa del ingeniero Casola, en donde ya no aparece.

Esta aseveración no es disparatada si se tiene en cuenta que, dado el permanente temor a las incursiones piratas, los habitantes lanzaroteños procuraron situar los núcleos de población en lugares desde los que fuera visible la costa, criterio que el mismo Torriani no cejó de transmitir a las autoridades de la época. Por cierto, medida que de haberse tomado en su preciso momento con respecto a Teguise, capital entonces y residencia de los Marqueses, hubiera evitado, tal vez, el mentado saqueo sufrido por Lanzarote, en 1618, a cargo de las huestes piratas de Tabán Arráez.

El Teguei referenciado en el mapa torrianiano ha llegado a nosotros como Vega de Tegoyo. Teguei es Tegoyo. Se da una circunstancia parecida a la de la Vega de Yágamo. En ambos casos, desaparecidas las aldeas, Teguei e Iago, en su día habitadas, han perdurado sus vestigios y sus nombres indígenas a través de las respectivas vegas. Sus gentes, buscando una mayor seguridad, cambiaron la ubicación de sus lares, pero sin dejar de cultivar aquellas tierras “fértiles”; gracias a lo cual hemos podido cono¬cer y localizar sendos topónimos aborígenes.

Teguei no es citado, como ya dije antes, por Casola (1630), ni por del Castillo (1686), ni por Riviere (1740). Tampoco se lo cita en el mapa del que fuera Comandante Militar de la isla, D. Juan Greagh, (1793).

Teguei, sin embargo, sí es mencionado en la obra de autor desconocido, “Compendio Brebe y fasmosso”, de 1776, como Tegoio, lugar de 5 vecinos. Asimismo, Teguei reaparece en el famoso Atlas de Coello, de 1850, como Granja de Tegoyo. Y, también, en posteriores mapas militares con la denominación de Vega de Tegoyo. Hoy nos referimos a aquella zona como Vega de Tegoyo o, simplemente, como Tegoyo.

Teguei no es Ajey. Son lugares distantes y distintos. Ambos tienen personalidad e historia propias. Historias, por cierto, que aún esperan ser narradas.

 

 

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